
Rúcula
Esto encontrará si busca en internet sobre la rúcula:
"Esta especie es originaria del sur de Europa y del oeste de Asia. Es importante como cultivo en Europa Meridional, Egipto y Sudán. En India es cultivada por el aceite de sus semillas. El órgano de consumo lo forman las hojas y tallos jóvenes, los que se consumen crudos en ensalada y tienen un sabor algo picante."
Aunque es mucho más interesante lo que dice Caius Apicius, el crÃtico gastronómico, en Libertad Digital y que ahora les reproduzco parcialmente.
"De Rúcula y Roqueta
Por Caius Apicius
En su calidad de omnÃvoro, el hombre ha incorporado a su dieta, desde siempre, una amplia variedad de hierbas, bien como elementos aromáticos, como toques decorativos o como ingredientes comestibles de muchos platos.
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Pero la hierba que arrasa últimamente es la llamada “rúcula� o “ruqueta�. En general, se le llama de ambas formas, pero yo creo que se trata de dos cosas distintas; los italianos las diferencian o, al menos, las diferenciaban. Saben parecido, tal vez más intensa la rúcula (en Italia, “rucola�). Bien, la rúcula parece ser la planta llamada “Eruca sativa�, aunque puede pertenecer a otra especie del género “Eruca�. Sus hojas son redondeadas, y su sabor es, también, un puntito picante, de un agradable amargor; va muy bien en ensaladas y, aunque sea ahora cuando conoce el éxito y la fama, siempre ha sido usada; lo que pasa es que, hasta hace nada, no le llamábamos rúcula, sino oruga, que es su nombre tradicional en castellano.
La ruqueta (“ruchettaâ€� en Italia) no tiene las hojas redondas, sino lanceoladas. Sabe más o menos como la rúcula, tal vez con un poco menos de fuerza, y se ha puesto de moda, sobre todo, como ingrediente valoradÃsimo de los carpaccios de buey. Se cotiza bien... lo que no deja de tener su miga. Porque la ruqueta (“Diplotaxis tenuifoliaâ€� o “Diplotaxis muralisâ€�) abunda en los terrenos incultos, al borde de los caminos, en solares urbanos... Lo que pasa es que siempre se la ha considerado una “mala hierbaâ€�. Es, en castellano, el jaramago, nombre que, si lo relacionamos con el del Nobel portugués de Literatura, hace que a nadie le sorprenda que siempre resulte un poco amargo.
[...]
El hecho es que las hierbas triunfan. La verdad: aportan aromas, cromatismo y, a veces, incluso sabores muy interesantes. Hoy no cabrÃa calificar de “pobre y mÃseroâ€� al sabio que, según Calderón, “sólo se alimentaba / de las hierbas que cogÃaâ€�. No: sin saberlo, el sabio pobre y mÃsero era... un “gourmetâ€�."
El artÃculo de Caius Apicius completo